Nadie está condenado a repetir
los errores de una educación defectuosa. F. Savater
LOS PROBLEMAS EN EL APRENDIZAJE.
Los factores que intervienen son diversos, unos relacionados con el propio organismo del niño, y otros asociados a la influencia medioambiental. Esto no quiere decir que ambos factores actúen autónomamente; más bien, entre ambos existe una relación de interdependencia recíproca. En muy pocos casos, aproximadamente el 15% de ellos, los factores biológicos se presentan como determinantes de los problemas en el aprendizaje, los mismos que se encuentran asociados a disfunciones orgánicas, neuronales, severas carencias nutricionales, etc. La atención de estos casos severos, cuyo compromiso orgánico impide su recuperación académica, existe a través de la educación especial, con adaptaciones curriculares y una atención a la diversidad mayores que aquellas necesarias para los alumnos dentro de los supuestos normales. Por lo tanto, en adelante, nos referiremos a estos últimos (Condemarín, 1984).
LA FALTA DE ATENCIÓN
Este es uno de los primeros indicadores que anuncia la presencia de algún problema en el aprendizaje. Es un error suponer que tal falta de atención se deba únicamente a la presencia de algún factor específico; en realidad, se trata de casos multivariados, ya que las causas que la originan no se presentan aisladas, más bien, se encuentran asociadas a otras más, por lo que se presentan en conjunto. Sin embargo, podemos identificarlas con la finalidad de mejorar la comprensión de los problemas en el aprendizaje.
LA DINÁMICA FAMILIAR
La falta de atención se encuentra asociada, por lo general, a una dinámica familiar no grata para sus miembros. A este fenómeno se le ha denominado como “disfuncionales”. Una de las características de tales familias es la escasa tolerancia entre sus miembros; en ese contexto, las riñas y disputas son frecuentes; las exigencias y la falta de atención entre los adultos sitúan a los niños a una condición de marginalidad.
En un ambiente enrarecido, el niño crece furtivamente; su autoconcepto es defectuoso y su autoestima será baja. En estas condiciones, es probable que adopte la fabulación que los medios de comunicación le ofertan como un medio de atender sus necesidades que, de otro modo, no podrá satisfacerlas.
Cabe destacar que los padres intolerantes también en su momento se criaron en ambientes similares, por lo que nuestros actuales alumnos se insertan en un continuo de problemas en el aprendizaje que se inició algunas generaciones atrás y que, probablemente, continuarán si es que no son atendidos adecuadamente, por ejemplo, al reducir gradualmente su impacto y al lograr recuperar un desarrollo personal deseable para sus miembros.
LAS INTERVENCIONES PSICOPEDAGÓGICAS
Son múltiples los tipos de intervenciones, desde aquellas que realizamos espontáneamente hasta el acudir a los programas o servicios destinados para este fin, entre los que destaca la tutoría como un medio de acompañamiento al alumno en su desarrollo personal.
OTROS SERVICIOS
Es conveniente que los maestros y tutores recomienden a los padres acudir a los centros de salud cada vez que lo necesiten. Muchos padres son renuentes a usar estos servicios. Desde la paternidad responsable, el control del embarazo, la visita periódica durante la infancia como requisito para la matrícula en la escuela debe mantenerse a lo largo de la vida posterior del alumno.
De esa manera, ya no sería extraño tener que concurrir con periodicidad a los centros de salud para recibir atención y orientación necesarias para conservar la salud tanto física como mental. De esta última muy poco se conoce y es de la que más se padece, como los estados de estrés crónicos que impiden adquirir aprendizajes más exigentes como la comprensión lectora y el cálculo lógico matemático.
Este último síndrome muy poco se ha estudiado y es el que se observa con mayor frecuencia, no solo en los niños en edad escolar, asimismo ocurre en adultos en el cumplimiento de sus labores cotidianas. Gran parte de los componentes de dicho estrés han sido generados por aprendizajes defectuosos, en los que la escuela ha ejercido poca o nula influencia para enmendarlos. Muchas veces, las propias instituciones han incurrido en las denominadas dispedagogías que sería conveniente identificarlas y orientarlas de modo que no interfieran con la salud mental de maestros, padres y alumnos.