Cuando
se trata de la interacción social entre
los alumnos, se debe considerar que en las relaciones sociales que tienen lugar
en el aula es habitual que existan grupos de
niños vinculados entre sí y un pequeño porcentaje que sufren problemas de
integración social con
sus compañeros.
Así,
según Gordón y Burch
(1998) una buena relación entre el profesor y el alumno debe caracterizarse por
cuatro aspectos fundamentales:
2) preocupación por los demás, cuando cada uno sabe que es apreciado por el otro;
3) individualidad, para permitir que cada alumno desarrolle su individualidad; y
4) satisfacción de las necesidades mutuas.
La competitividad
entre alumnos, repercute de
manera negativa en el clima del aula, puesto que provoca una escisión entre
escolares “aventajados” y “fracasados” académicamente, lo cual perpetúa
etiquetas sociales en los adolescentes.
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